Decisiones sobre las medidas a adoptar

 

Las posibles medidas susceptibles de ser realizadas en un proyecto de rehabilitación energética han de ser estudiadas para cada edificio de manera particularizada (no valen soluciones estándar aplicables, indiscriminadamente, a todos los edificios) y al mismo tiempo valoradas en su totalidad ya que el ciudadano puede emprender acciones, en principio positivas, que tal vez tengan mayor coste y/o peor resultado que otras que no aplica por desconocimiento. Por ejemplo, es práctica habitual en los edificios mejorar el acristalamiento de las ventanas, sin discriminar las orientaciones de cada fachada, colocando muchas veces vidrios muy aislantes en orientaciones sur en lugar de colocar en esas fachadas protecciones solares correctamente dimensionadas para que creen sombras en verano y al mismo tiempo permitan que sean grandes captadoras de energía en invierno.

Por estas razones la rehabilitación ha de ser planificada, diseñada, calculada y valorada por profesionales competentes en la materia, antes de contratar obras sin tener los criterios claros. De lo contrario se pueden obtener resultados alejados, en ocasiones incluso opuestos, del objetivo inicial.

Distintas posiciones y resultados de elementos fijos de protección solar.

Distintas posiciones y resultados de elementos fijos de protección solar.Dependiendo de la posición del sol, las medidas pueden ser positivas o totalmente ineficaces.
fuente: Recomendaciones para mejorar la calidad térmica de las edificaciones. Comisión para la mejora de la calidad térmica de las edificaciones y el espacio urbano. Maracaibo, 1999

 

En un primer momento hay que valorar el estado actual de la edificación, mediante una auditoría energética para, partiendo de ese punto, establecer y diseñar las estrategias más eficaces.

Con posterioridad es necesario valorar el coste económico que resultaría de implementar dichas estrategias, para así establecer la conveniencia de atacar cada una de las medidas, descartando aquellas cuya relación resultado/coste resulte en desventaja respecto de otras.

También hay que valorar otros parámetros que pueden llegar a ser definitivos en cuanto a los criterios de actuación. Por ejemplo, siempre resulta más eficaz mejorar el aislamiento de un edificio haciéndolo por fuera de la fachada pero puede darse el caso de que la fachada esté protegida por la normativa urbanística en cuyo caso habría que actuar por dentro. En otros casos habrá que prestar especial atención al régimen de uso del edificio, una escuela o un edificio sanitario, por citar algunos de ellos, no pueden cerrarse durante unos meses para ejecutar obras. En estos casos sólo caben dos soluciones: el traslado temporal de los usuarios a otras edificaciones, lo que suele ser muy difícil, o decidir, diseñar y programar las obras para hacerlas compatibles con la vida en ellos.

Otro punto importante a la hora de planificar las actuaciones es adaptarlas a los usuarios que tienen los edificios. Los edificios pasivos requieren usuarios activos (apertura o cierre de los elementos móviles de protección solar, apertura o cierre de los elementos de ventilación natural, oscurecimento de los captadores solares en los momentos de excesiva radiación solar…). Por ello hay que tener en cuenta el perfil de los que habitan los edificios. No tendrá la misma dedicación el dueño de una vivienda que los usuarios de un edificio público y por ello en éste caso, posiblemente, habrá que automatizar más los sistemas que en aquél.

Las actuaciones pueden a ser a nivel de un único edificio o a nivel de un conjunto de ellos. Este hecho además de repercutir en los costes, abaratándolos si la actuación es a mayor escala, puede justificar el establecimiento de estrategias de mayor calado como por ejemplo la instalación de equipos generadores de calor comunitarios como calderas de biomasa para un conjunto de la población que no disponga de calefacción o disponga de sistemas obsoletos e ineficaces.

También y aunque, en sentido estricto, no forme parte de las actuaciones en materia de rehabilitación energética, es conveniente ocuparse de temas relevantes en materia de sostenibilidad tales como la gestión del agua (el aprovechamiento y reutilización de aguas pluviales y aguas grises, la reducción del consumo de agua potable, la optimización del sistema de riego…) o la gestión de residuos (sistemas de depuración natural, sistemas de reciclaje de residuos…).